Desde el portal estamos abriendo esta nueva sección dónde compartiremos reflexiones y contenido de entretenimiento variado, esperamos que sea de se agrado.

Hoy en día la gente prefiere vivir con rencores, en vez de sanar las heridas y aceptar el arrepentimiento de quien le ha lastimado; no tomamos en cuenta que quedarnos atrapados en ese mundo de odio nos vuelve prisioneros del pasado y no nos permite avanzar.

No abraces el dolor como un castigo. Déjalo fluir, acéptalo como parte de ti, como un aprendizaje que has adquirido. Quizá no es la mejor experiencia, pero finalmente ha cumplido un propósito: enseñarte algo.

Para perdonar a los demás es necesario hacerlo contigo mismo. A continuación te compartiré algunas estrategias que pueden serte muy útiles. Con paciencia y mucha voluntad estarás listo para la prueba más grande de amor, que es perdonar a quien te ha hecho daño.

Para perdonarte a ti mismo

Acepta lo que te ha hecho daño

A veces para protegernos queremos olvidar el pasado, enterrarlo y suprimir nuestros sentimientos. Pero lo mejor es enfrentar esos miedos, aceptar que cometimos errores, que hemos lastimado a alguien, y armarnos de valor para pedirle perdón. Cientos de personas suelen alejarse por temor a no ser perdonadas pero ni siquiera lo intentan. ¿Y todo por qué?, por no ser capaces de aceptar lo ocurrido. No pierdas a tus seres queridos por una equivocación. Perdónate primero y te liberarás de esa cárcel que te tiene atrapado.

No tengas miedo a no ser perfecto

El temor al rechazo y el miedo a equivocarnos en ocasiones nos vuelven víctimas de los errores. Siempre exigimos más de nosotros mismos que de los demás; lejos de ser empáticos y conscientes de esas fallas nos convertimos en nuestros verdugos, nos culpamos y nos sentimos indignos de ser perdonados. ¡No pienses más de esa manera! Nadie es perfecto, así que debes dejar de juzgarte tan duramente.

Acepta tus responsabilidades sin pensar que es tu culpa

Debes escuchar tus emociones; aunque duela, es necesario aceptar los hechos. No te encierres en tu propio mundo, acepta tus responsabilidades, piensa en la persona a la que has dañado; la mayoría de las veces eres tú ¿Cómo te dañas a ti mismo? Cuando te juzgas, cuando fuiste engañado y confiaste de manera ingenua en alguien, o cuando decidiste amar a quien jamás te demostró lo mismo. ¿Pero para qué te culpas? Perdónate, aceptando la responsabilidad de lo ocurrido, y te habrás quitado un gran peso de encima.

Ámate, perdónate e inténtalo de nuevo

La compasión y la empatía contigo son aún más necesarias que las que sientes por los demás. Demuéstrate ese amor que has tenido a tu familia, a tus amigos y a tu pareja, porque tú eres la persona a quien debes amar sobre todas las cosas. Perdonarte te permitirá avanzar, te ayudará a conocerte más y a reflexionar sobre el aprendizaje que has adquirido después de una amarga experiencia. Si no te perdonas tú mismo no perdonarás con sinceridad a los demás.
Muy pronto continuamos esta sección con “Para perdonar a otros”.

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