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Nuestra provincia, si bien fue conformada hace poco más de 60 años, sus raíces se extienden en el tiempo. Reside una de las mayores poblaciones aborígenes del territorio nacional, integrada por comunidades wichis, tobas y mocovíes que, junto a descendientes de inmigrantes europeos y criollos, conforman una colorida gama cultural.

Las tradiciones y costumbres de estos pueblos originarios representan un atractivo circuito de Turismo Comunitario. La iniciativa exhibe al viajero el patrimonio intangible del Chaco, y apunta a compartir hábitos idiosincráticos de estas comunidades, ya sea desde el punto de vista cultural -a través de la música, el arte, la gastronomía, las creencias- o de sus actividades cotidianas.

La Red Federal de Turismo Comunitario fue diseñada por la Dirección Nacional de Desarrollo Turístico, que se enmarca en el Programa de Conservación de Patrimonio. En la provincia litoraleña, el recorrido temático se concentra en las localidades del Impenetrable Chaqueño y otras urbes como Sáenz Peña, Charata y Villa Ángela.

TRADICIONES ANCESTRALES

La experiencia es autogestionada y organizada por las comunidades originarias y campesinas; propone el respeto por tradiciones, saberes y cosmovisiones; y genera ingresos complementarios y equitativos para los pobladores. El circuito se vivencia durante todo el año y acerca al viajero al quehacer diario de culturas que mantienen vivas sus raíces ancestrales.

Durante la travesía comunitaria, que se aleja de la agitada vida que caracteriza a las grandes urbes, se comparten actividades de caza y pesca, así como elaboración de comidas y artesanías. La mayoría de estas comunidades rechaza todo tipo de tecnología y transmiten oralmente los ritos y costumbres que trascienden de una generación a otra.

Una propuesta ideal para los que buscan un auténtico encuentro con los lugareños y su cultura, frente a una cálida fogata, al resguardo de las estrellas, en medio de la selva o a bordo de una canoa. El viaje enseña sobre el sentido comunitario de la vida; y valoriza la naturaleza en una relación distinta con la tierra y los astros.

COMUNIDADES EN PRIMERA PERSONA

Si bien las palabras no son necesarias para transmitir bondades y valores, durante la travesía comunitaria es recomendable la contratación de un guía que interprete diferentes lenguas. En el Impenetrable Chaqueño, un grupo de 3 mil integrantes y 1.500 artesanos recibe visitas mediante asociaciones privadas o agencias especializadas que se contactan en la Ciudad de Buenos Aires.

La región, constituida por más de 4 millones de hectáreas, posee sectores que logran mantenerse alejados de toda depredación y conservan una gran riqueza cultural y ambiental. Un destino recomendado para renovar el espíritu y recargar energías, con la posibilidad de aventurarse en actividades que sabrán despertar la adrenalina.

Si bien es aconsejable acceder en vehículos 4×4, en el lugar se contratan travesías náuticas por los ríos Bermejo, Bermejito y Teuco; pero también pueden realizarse caminatas por estrechos senderos que exigirán llevar machete en mano. Los turistas tienen la posibilidad de pasar una noche de campamento en medio de un entorno salvaje y participar de safaris fotográficos y visitas a comunidades aborígenes que aún construyen sus casas con paja, barro y troncos.

El Impenetrable Chaqueño, situado unos 450 kilómetros al norte de Resistencia -Capital provincial-, es un extravagante escenario al que llegan también a diario los amantes del ecoturismo. Hace algunos años se produjo allí una de las más graves destrucciones del medio ambiente, y pese a que existen organismos y leyes que protegen a las comunidades de la región, la situación aún es extremadamente delicada.

En el recorrido, se visita la Reserva Ecológica Privada Tantanacuy, que lengua quechua significa “reunión de personas”. Un sitio que permite el avistaje de tatúes carretas, osos mieleros, zorros y yararás; además, ofrece infraestructura hotelera y gastronomía típica, con tablas de quesos y estofados de cabrito.

En dirección norte, se llega hasta Juan José Castelli, donde la mayoría de los habitantes son de origen ruso alemán y abundan las cooperativas agrícolas. Más adelante se erige Villa Río Bermejito, en el cruce de los ríos Teuco y Bermejito; y Misión Nueva Pompeya, destacada por artesanías a base de plantas autóctonas y tejidos en lana.

OTROS RINCONES

Uno de los destinos imperdibles en la provincia del Chaco es Campo del Cielo, a 350 kilómetros de Resistencia, un área regada de meteoritos producto de un fenómeno cósmico ocurrido hace 6 mil años. Allí se encuentra el bólido más grande caído en la Argentina y el segundo a nivel mundial, de 37,4 toneladas.

También es recomendada una visita al Parque Nacional Chaco, creado en 1954 para la preservación de 15 mil hectáreas de monte, en las que se avistan quebrachos colorados, pumas, hurones, monos, culebras y urracas.

CÓMO LLEGAR

Desde Buenos Aires el acceso a Resistencia se realiza a través de las Rutas Nacionales 9 y 11. En total, son 954 kilómetros. En la ciudad Capital también está el Aeropuerto José de San Martín, con vuelos directos a distintas provincias de la Argentina; y la Terminal de Ómnibus, con conexiones a todo el país.
Para llegar al Impenetrable desde Resistencia, se toma la Ruta Nacional 16 hasta Roque Sáenz Peña, luego la Ruta Nacional 95 que conduce hasta la Ruta Provincial 9 que va a Castelli; y, desde allí, restan 150 kilómetros que son aconsejables en vehículos 4×4.

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